Tratamiento del IMSS lo ayudó a perder 85 kilos


Con tan sólo 27 años, Carlos Alberto Camacho Sierra llegó a pesar 180 kilos, situación que por lógica puso en riesgo su calidad de vida, al grado de no encontrar trabajo, pues en muchos lugares le negaron esta posibilidad justificando que su condición representaba un riesgo para la empresa.

Él menciona que en los únicos lugares que pudo ser contratado fue por las noches como guardia de seguridad en bares o discotecas, y de taxista a lo largo del día y aquí conoció a su actual esposa, quien lo ha apoyado en todo momento, principalmente cuando decidió darle a su vida un giro de 360°.

Vivía entre “productos milagro” que prometían combatior la obesidad, como pastillas, malteadas y tés, algunos funcionaron eventualmente, otros no, pero el costo de los mismos, así como sus efectos secundarios lo obligaron a dejar de consumirlos, pues algunos llegaban a costar hasta mil 500 pesos y cuando dejaba de consumirlos sólo aumentaba más de peso, por lo que tenía que comprar ropa de talla 54.

Pero no fue hasta que cumplió los 29 años que decidió cortar por lo sano con algunos malos hábitos que lo mantenían en esta situación, por lo que ingresó al Programa PREVENIMSS de la Delegación Regional Estado de México Poniente del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) deshacerse definitivamente de 85 kilos que aquejaban en su vida.

En dicho momento se dio cuenta de las graves consecuencias que acarrea el sobrepeso, pues tras hacerse los estudios correspondientes, descubrió que sus niveles de azúcar estaban muy por encima de los normales, por lo que se alertó de las complicaciones severas como padecer diabetes, hipertensión, infartos, entre otras enfermedades que llegan a ser mortales.

Pero fue su fuerza de voluntad y dedicación que logró cambiar su complexión por completo, logró disminuir 12 tallas y perder 85 kilos, sin necesidad de privarse de los alimentos que le gustan, simplemente comiendo de manera inteligente y en porciones adecuadas, por iniciativa propia dejó de consumir refrescos, bebidas azucaradas y productos que contienen conservadores, además de minimizar el consumo de carnes rojas.

“Comer sano es una forma de vida, un hábito que me permite mantenerme en buen estado”, finaliza Carlos.

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